El agua, el gran reto.

23/03/2018

En el Día Mundial del Agua, celebrado el 22 de marzo, se multiplican las voces que reclaman llegar a un gran pacto nacional en torno a este recurso del que depende la marcha económica de los países, porque, como se ha recordado en el VIII Foro Mundial del Agua que se celebra del 18 al 23 de marzo en Brasil, “sin agua, no hay vida, ni comida, ni desarrollo”.
Ahora que en España las últimas lluvias han dado algo de tregua, la sequía ha pasado -sin dejar de preocupar- a un segundo plano y el debate se centra en el uso que se le da al agua, sobre todo en la agricultura que maneja algo más del 70 % del recurso.
Cooperativas Agro-alimentarias señala que los regadíos suponen en España 3,47 millones de hectáreas, el 20,4 % de la superficie agraria, aportando alrededor de un 67 % de la producción vegetal y el 59 % de la renta agraria nacional anual.
El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore), Andrés del Campo, en muchas ocasiones también ha destacado la importancia de los regadíos para la economía rural y valora que, gracias a las últimas lluvias, el campo ha pasado de una situación de agonía por la sequía a una de optimismo. “La campaña de riego será más corta y por tanto, se podrá producir más con menos agua“, asegura, ya que la situación de los embalses “ha mejorado considerablemente”, lo que cambia las perspectivas de los regantes de cara a la campaña de riego. Otros años por estas fechas ya se había comenzado a regar, en cambio éste será posible retrasarla 15 días e incluso un mes, según Del Campo.
Los regadíos, resalta Cooperativas, suponen un mayor y más estable empleo de mano de obra, mayores flujos económicos en comercialización de productos e insumos y, en definitiva, una fuerte estabilidad social en sus zonas de implantación.
El vicepresidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA), Joan Corominas, considera que lo que trasciende respecto a los trámites para alcanzar un Pacto Nacional del Agua es que se buscan acuerdos entre las diversas fuerzas políticas para mantener el sistema actual del uso de los recursos, “que está por encima de las posibilidades que tenemos”. Según Corominas, “hay que cambiar la política indiscriminada de crear regadíos” y es preciso apostar por “los más eficientes, los que generen más empleo, ayuden al desarrollo rural; no cualquier regadío vale”. Y remarca que “los recursos que tenemos no dan para más“, sobre todo en el actual escenario de cambio climático, en el que los periodos de sequía serán cada vez más frecuentes y extremos.
Cooperativas apunta al respecto que la dependencia de este modelo productivo en grandes cantidades de un recurso renovable, pero limitado, como es el agua, ha hecho que los condicionantes medioambientales estén muy presentes, tanto en el mantenimiento de las zonas existentes -a través de los planes de modernización de regadíos- como en las nuevas transformaciones.
El Foro para la Ingeniería de Excelencia (Fidex), que agrupa a las 11 principales firmas españolas, defiende la necesidad de avanzar en la construcción de obras hidráulicas a partir de objetivos medioambientales, para “satisfacer la demanda de agua y la escasez de aquellas cuencas que lo necesitan”. Recalca que “hacen falta soluciones estructurales para anticiparse a los problemas de escasez de agua” y añade que “en un país como España donde la pluviometría es tan irregular, las grandes ingenierías piden avanzar en la construcción de infraestructuras que aumenten las reservas e incrementen las garantías de abastecimiento”.
El responsable del programa de Aguas de SEO/BirdLife, Roberto González, afirma que “hay una gran desgobernanza en materia de regadíos” y se muestra preocupado por la “sobreexplotación” de las masas de agua que tienen un gran impacto sobre los ecosistemas acuáticos, así como por la contaminación de las aguas subterráneas, en mal estado por la filtración de fertilizantes y fitosanitarios. “Los regadíos no son el problema. El problema es convertir algo en un problema”, porque las demandas superan la disponibilidad del recurso, indica, tras poner el foco en los pozos ilegales, “una situación preocupante”, ya que pone en peligro a muchas especies de aves acuáticas.
La responsable del programa de agua y agricultura de WWF España, Eva Hernández, advierte de que “casi la mitad de los ríos en España está en mal estado y cerca de 100 acuíferos están sobreexplotados. El actual modelo de desarrollo, claramente miope con el agua, hipoteca nuestro futuro al proponer 700.000 nuevas hectáreas de regadío, nuevos embalses, nuevos trasvases”.
Según datos del Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG), en España hay unos 200.000 hectómetros cúbicos de aguas subterráneas de los que cada año se extraen en torno a 6.000 hm3 para uso agrícola y abastecimiento de agua corriente. Los geólogos apuntan que el estado de la mayoría de acuíferos españoles es satisfactorio, tanto desde un punto de vista cuantitativo (volumen de reservas) como cualitativo (calidad del agua), si bien alertan de que la sobreexplotación, contaminación y salinización son los principales riesgos de los acuíferos españoles
Desde WWF España, Hernández incide en que “tenemos que ‘reinventar’ España”, apunta, “no podemos seguir basando su desarrollo en el aumento de la oferta para el consumo de agua” que realmente no existe; hay que “virar hacia un uso más sostenible e inteligente de nuestros recursos, reduciendo nuestra dependencia del agua. No podemos exprimir nuestras fuentes hasta la extenuación”. La normativa europea “aporta una base sólida para gestionar correctamente nuestras aguas” y la Directiva Marco de Agua, aprobada por todos los países europeos, “sí es un auténtico Pacto por el Agua que supera la escala espacial de España y la temporal de los gobiernos cada cuatro años”, hace hincapié.
Otra visión aporta el director de estrategia y desarrollo de negocio de SUEZ Agriculture, Jonás de Miguel, quien considera que la agricultura es “injustamente” señalada en épocas de sequía, porque aunque maneja un 70 % del agua “ese agua no desaparece, una parte importante continúa incorporada al sistema natural”. No obstante, cree que “lo más necesario en España en este momento es una mejor planificación” y “una reflexión sobre cómo gobernamos el agua en el país”, para lo que es preciso un mejor entendimiento de todos los actores involucrados en su gestión; hay que empezar a ver el agua como “un sistema único”. “Una mejor gestión sería uno de los grandes avances que podríamos dar”, sólo hay que dotarse de mejor información y la tecnología ofrece la posibilidad de que todos compartan los mismos datos y conozcan el estado general del agua para tomar decisiones más justas, así como anticipar el impacto que tendrá en cada actividad.

FUENTE: EFEAGRO

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